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¡Hola… te doy la bienvenida a este pequeño universo paralelo en donde la realidad y la ficción se mezclan de manera irónica, relajada y reflexiva! 

No sé si estás de acuerdo en que nuestro día a día es cada vez más asombroso, deprimente y a la vez desafiante. Y no lo digo tan solo por el covid19; el sinsentido en este planeta comenzó cuando un primate fue visto en actitud similar a la de “El Pensador” de Rodin, y lo etiquetaron con el elegante nombre de Homosapiens.

Homosapiens (del latín, homo ‘hombre’ y sapiens ‘sabio’) o más conocidos bajo la denominación genérica de «humanos». Según Wikipedia, Los Homo Sapiens poseemos capacidades mentales que nos permiten inventar, aprender y utilizar estructuras lingüísticas complejas, lógicas, matemáticas, escritura, música, ciencia y tecnología. Además, somos animales sociales, capaces de concebir, transmitir y aprender conceptos totalmente abstractos.

¡Somos una maravilla!, bueno… no tanto. También tenemos uno que otro defecto. Uno de ellos es la asombrosa capacidad para poner patasarriba cualquier cosa, lo que sea.

Año tras año vamos percibiendo que la sociedad como modelo de vida civilizada e inteligente, deja mucho que desear. Pasa el tiempo y soñamos cada vez más con una sociedad utópica, de aquellas donde todo es perfecto, un mundo ideal, pero en realidad, estamos viviendo una pesadilla distópica en una sociedad que nos vende felicidad etiquetada con atractivos logos, pero nos convierte en borregos, nos convence de seguir las normas y nos tortura sistemáticamente condenándonos al olvido.

Frente a todo esto, te propongo trasladarnos por momentos al universo paralelo del patasarribismo, en donde podamos tal vez sonreír mientras que con un guiño cómplice nos relajamos leyendo unas cuantas tonterias que nos suceden y por la fuerza de la costumbre, las aceptamos como algo normal.

Después del plato fuerte y a modo de postre, encontrarás una moraleja, basada en mis múltiples experiencias, -algunas dulces, otras amargas-. Verás que la Naturaleza Humana se parece mucho a las Leyes de Murphy.

La idea es que esa parte estúpida del planeta, no nos siga amargando la vida, sino por el contrario, podamos ponerlo patasarriba y así, le reduzcamos su capacidad de enredarnos el día a día. La vida es para saborearla.

¡Hola… te doy la bienvenida a este pequeño universo paralelo en donde la realidad y la ficción se mezclan de manera irónica, relajada y reflexiva! 

No sé si estás de acuerdo en que nuestro día a día es cada vez más asombroso, deprimente y a la vez desafiante. Y no lo digo tan solo por el covid19; el sinsentido en este planeta comenzó cuando un primate fue visto en actitud similar a la de “El Pensador” de Rodin, y lo etiquetaron con el elegante nombre de Homosapiens.

Homosapiens (del latín, homo ‘hombre’ y sapiens ‘sabio’) o más conocidos bajo la denominación genérica de «humanos». Según Wikipedia, Los Homo Sapiens poseemos capacidades mentales que nos permiten inventar, aprender y utilizar estructuras lingüísticas complejas, lógicas, matemáticas, escritura, música, ciencia y tecnología. Además, somos animales sociales, capaces de concebir, transmitir y aprender conceptos totalmente abstractos.

¡Somos una maravilla!, bueno… no tanto. También tenemos uno que otro defecto. Uno de ellos es la asombrosa capacidad para poner patasarriba cualquier cosa, lo que sea.

Año tras año vamos percibiendo que la sociedad como modelo de vida civilizada e inteligente, deja mucho que desear. Pasa el tiempo y soñamos cada vez más con una sociedad utópica, de aquellas donde todo es perfecto, un mundo ideal, pero en realidad, estamos viviendo una pesadilla distópica en una sociedad que nos vende felicidad etiquetada con atractivos logos, pero nos convierte en borregos, nos convence de seguir las normas y nos tortura sistemáticamente condenándonos al olvido.

Frente a todo esto, te propongo trasladarnos por momentos al universo paralelo del patasarribismo, en donde podamos tal vez sonreír mientras que con un guiño cómplice nos relajamos leyendo unas cuantas tonterias que nos suceden y por la fuerza de la costumbre, las aceptamos como algo normal.

Después del plato fuerte y a modo de postre, encontrarás una moraleja, basada en mis múltiples experiencias, -algunas dulces, otras amargas-. Verás que la Naturaleza Humana se parece mucho a las Leyes de Murphy.

La idea es que esa parte estúpida del planeta, no nos siga amargando la vida, sino por el contrario, podamos ponerlo patasarriba y así, le reduzcamos su capacidad de enredarnos el día a día. La vida es para saborearla.

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