Seleccionar página

Cientos de expertos están de acuerdo en que lo narrado en 1984, es ahora una apestosa realidad. El libro es algo deprimente, literariamente bien escrito, muy creativo, y creo que su gran valor radica en haberse anticipado 70 o más años a lo que hoy estamos viviendo.

Cuando se anunció que Trump ganó la presidencia de Estados Unidos, 1984 se puso de moda. Se vendieron miles de ejemplares. El Gran Hermano había llegado con todo su poder, crueldad y estupidez. George Orwell lo escribió en 1934 y lo publicó el 8 de junio de 1949.

Ustedes decidirán si lo leen. Puede que ya lo hayan leído. Yo, me centraré en algo paralelo, inspirado en 1984.

No envidio para nada a Winston Smith, el protagonista de 1984. No solo tuvo que soportar la agobiante pesadez de sentirse eternamente vigilado por el Gran Hermano, sino que cuando sintió el llamado del amor y siguió sus instintos, terminó odiando la única posibilidad que le quedaba de sentirse como un ser humano.

Algo parecido y no por ello menos frustrante, pasa en nuestros días.

¿Por qué resulta tan complicado y riesgoso dar y recibir amor?

¿Por qué lo máximo que se alcanzó a experimentar antes del Coronavirus y en tantos encuentros casuales, fue la innegable realidad de que millones de personas estaban compartiendo una inmensa soledad que se escondía detrás de la compra o trueque de minutos de las vidas de unos y otros, y que lo poco gratificante que les quedó fueron unas sesiones mecánicas de insípido placer físico o pretenciosamente intelectual, en pareja o en grupos, organizados por una App de las tantas que rigen sus vidas?

La Telepantalla a través de la cual “Big Brother” vigilaba cada gesto de Winston era tan opresiva, que encontrar un lugar para evitarla era prácticamente imposible. Y en medio de tanta limitación, sucedió lo impensable: Winston se enamoró. Y, tal vez, se enamoraron de él, a pesar de las diferencias de edad, a pesar de que Winston ya era un precoz vejestorio de 39 años y de que era lo más lejano a lo que hoy, irónicamente, es un candidato ideal, es decir un Youtuber, o cantante de Reguetón o político en ascenso con un excelente prontuario o un corrupto profesional.

Llegó una pandemia y ahora sí que parece más difícil pensar en el amor. Del “All you need is love” pasamos al “All you need is health”. Por algo se ha dicho: Salud, dinero y amor. ¿Para que te amen debes verte saludable y tener una saludable chequera? No es cierto del todo, aunque la salud es un buen comienzo.

El comportamiento del ser humano tiene momentos que son predecibles, por ello existe eso de “la prohibición causa el apetito” o como leí en alguna parte “algunos de los mejores momentos de la vida, son los que no puedes contarle a nadie”.

Hablar del amor en medio de la pandemia da como para escribir un libro. Es probable que el obligatorio distanciamiento social le esté dando un inusitado protagonismo al romancismo que se respira en interminables mensajes por whasapp o quizá, si terminara algún día el confinamiento, nos daremos cuenta que no solo murieron millones de personas sino también que murió el amor.

Ya no es tan sencillo hablar del amor a primera vista aunque es posible enamorarse de una imagen en una pantalla, para eso hemos sido entrenados por las redes sociales. Llegar a la tranquilizadora sensación del apego no es probable en medio del confinamiento, ya que según Helen Fisher, neurobióloga y antropóloga, el apego tarda en promedio diecisiete meses en revelarse como una verdad basada en el conocimiento de la otra persona, en su validación con sus pros y contras; el apego es real aunque no parezca tan emocionante como el amor a primera vista, el cual suele ser efímero y fantasioso en muchas ocasiones, y tal vez por esta razón cuando le preguntaron a un Casanova sobre el amor eterno dijo:  “El amor eterno dura tres meses”.

Con amor definido o por definir, no se preocupen. El amor siempre se las arregla para llegar, así sea a través de la telepantallita que ahora gobierna nuestras vidas. Curiosamente, lo preocupante no es si llegará, sino que llegue. El amor, en cualquiera de sus múltiples facetas: a primera vista, romántico o con apego,  trastornará sus vidas como lo está haciendo el Covid19, ojalá que sea para bien, aunque no se puede descartar que también sea para poner las cosas patasarriba.

Tal vez Cupido ya esté volando feliz y despreocupado con la dirección de algunos de ustedes, en sus manos. Ojalá que en el intento de llegar a sus hogares, no lo confundan con un murciélago y termine aplastado por un periódico de los que existían antes de la pandemia. Sería más irónico que sucediera esto precisamente en la página donde se anuncian los sex-shops y gurúes de esos que aseguran hacer regresar al ser amado en 72 horas.

Qué días tan extraños, ¿cierto? Sospecho que los creadores de covid19 contrataron a un libretista de los que trabajaron en los episodios de Black Mirror.

 

POSTRE:

  1. No busques el amor. La mejor manera de encontrar es no buscar. Deja que te encuentren, pero eso sí, tampoco te escondas y nunca, nunca, muestres la urgencia de ser amada(o) porque eso ahuyenta. Las personas más amadas son aquellas a las que precisamente parece que les sobra el amor. La vida no es justa.
  2. Ábrele las puertas de tu vida a la serendipia, esos hallazgos afortunados, sorpresivos e inesperados que suceden cuando estás buscando cosas distintas. Cuando suceda, la sentirás como una epifanía, como una manifestación que hará que el tiempo se detenga por un instante. Es como una iluminación.
  3. Conviértete en un imán. Hay muchas maneras de llamar la atención, más allá de lo físico. Según mi mamá, yo fui el patito feo de la familia desde muy joven, así que tuve que echar mano de mi sentido del humor, desarrollé mis habilidades comunicativas y sin proponérmelo, tal vez me convertí en un feo interesante o divertido o muy buen conversador. Por falta de amor, nunca me he tenido que quejar.
  4. Tal como si fueras una marca de esas que son amadas, debes evocar Sensualidad, Misterio e Intimidad.
  5. Los seres humanos somos adictos a la sorpresa: nunca te des a conocer 100% como un libro abierto y si decides ser un libro, que sea de suspenso.

*Aunque este es un espacio de opinión libre, por favor mantengamos el respeto, equilibrio y tolerancia. Se eliminarán comentarios que promuevan la violencia, el odio o rechazo hacia personas o comunidades por su orientación sexual, condición social, racial, religiosa; sexualmente explícitos u ofensivos, como también los que vulneren los derechos de los niños.

6 Comentarios
  1. Mónica Peña Campos

    Qué buen coctel de actualidad, deliciosa redacción, conocimiento y reflexión.

    Responder
  2. Camilo

    Si afirmas que somos adictos a la sorpresa, por qué anuncias los títulos de tus próximas entradas?

    Responder
    • Germán Rojas Molina

      Hola Camilo, al anunciar el título de la próxima entrada, no necesariamente se pierde la sorpresa, pero tal vez sí, algunas personas alcancen a imaginar algo… es una simple expectativa que no define el alcance del tema. Gracias.

      Responder
  3. Miguel arevalo

    El amor puede ser un ave pasajera
    O puede permanecer hasta que la muerte separe al ser humano.es cómo el ajedrez tiene millones de forma de entenderlo y jugarlo

    Responder
    • Germán Rojas Molina

      Estimado MIguel: Gracias por su comentario. Del amor solo sabemos que nada sabemos.

      Responder

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Share This